El fanón es una de esas vestiduras que, aunque hoy en día prácticamente en desuso, nos permiten asomarnos al esplendor y la riqueza simbólica de la liturgia papal de otros tiempos.
Consiste en una capa de hombros de seda blanca, adornada con finas franjas doradas que alternan con el blanco. Está formada por dos piezas de forma casi circular, desiguales en tamaño, unidas de manera que la más pequeña se coloca sobre la más grande. En el centro tiene una abertura para la cabeza y una hendidura en la parte posterior, lo que permite vestirlo con facilidad. En su parte delantera destaca una pequeña cruz bordada en oro.
A diferencia del amito, que se lleva bajo el alba, el fanón se coloca por encima. El Papa lo utilizaba únicamente en la Misa pontifical solemne, es decir, cuando vestía todas las insignias propias de su ministerio. Su colocación recordaba el antiguo modo medieval de ponerse el amito, todavía conservado en algunas órdenes religiosas.
El rito era complejo: después de que el Papa recibía el amito, el alba, el cíngulo, el subcinctorium y la cruz pectoral, el diácono le imponía el fanón. Primero se colocaba con la cruz bordada al frente, luego la parte superior era levantada sobre la cabeza del Papa, y tras revestirlo con la estola, la túnica, la dalmática y la casulla, la pieza superior se acomodaba finalmente como un collar sobre los hombros. Sobre el fanón se imponía el palio.
El fanón se utilizó de manera habitual hasta el Concilio Vaticano II, después cayó en desuso. San Juan Pablo II lo empleó de forma excepcional a comienzos de los años 80, en una visita a un convento romano. Benedicto XVI lo retomó en tres ocasiones durante su pontificado: en la misa de canonización del 21 de octubre de 2012, en la Navidad de ese mismo año y en la Epifanía de 2013. El Papa Francisco, no lo utilizó.
Su historia se remonta a los primeros siglos medievales. El más antiguo Ordo Romanus ya lo menciona en el siglo VIII con el nombre de anabolagium, cuando todavía no era una vestidura reservada al Papa. Poco a poco, al comenzar el clero romano a usarlo bajo el alba como un simple amito, se fue distinguiendo la práctica papal: conservar el fanón como prenda única y solemne. Hacia finales del siglo XII, el papa Inocencio III declaró expresamente que el fanón correspondía solo al Romano Pontífice. Entonces se lo conocía como orale, y el término fanón (del latín tardío fano, derivado de pannus) se popularizó después.
En cuanto a su forma, materiales y decoración, los testimonios son fragmentarios. Hacia finales de la Edad Media ya se confeccionaba con seda blanca, adornada con finas franjas doradas y, a menudo, rojas. Los inventarios del tesoro papal de 1295 y numerosas obras artísticas lo atestiguan. Inicialmente tenía forma cuadrada, pero desde el siglo XVI adoptó la silueta circular semejante a un collar, más reconocible en tiempos recientes.
El fanón papal es, en definitiva, una pieza que une historia, simbolismo y tradición. Aunque hoy ya no forma parte habitual de la liturgia pontificia, nos ofrece una mirada privilegiada al pasado de la liturgia papal, cuando cada vestidura estaba cargada de un profundo sentido teológico y ceremonial.
FANÓN

Se trata de una especie de pequeña capa que utiliza solamente el Papa y que le cubre los hombros
Consiste de dos piezas de seda blanca ornamentada con franjas estrechas de color rojo y dorado.
El fanón se usa sobre la casulla, y está formado por dos mucetas superpuestas la una a la otra; la inferior es más larga que la superior. Es de tela blanca y dorada, con largas líneas perpendiculares, separadas por una franja amaranto o roja. Sobre el pecho tiene una cruz bordada en oro.
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¿Cuál es el significado litúrgico del fanón papal?
Simboliza el escudo de la fe (cfr. Efesios 6, 16: “Tened siempre embrazado el escudo de la fe, para que en él se apaguen todas las flechas incendiarias del maligno”) que protege la Iglesia católica, representada por el Papa. Las bandas verticales de color dorado y plateado representen la unidad y la indisolubilidad de la Iglesia latina y oriental.
Luego que el diácono ha vestido al Papa con el usual amito, alba, el cíngulo y sub-cinctorium, además de la cruz pectoral, abre el fanón y coloca la parte superior de la pieza, hacia la parte de atrás de la cabeza del Papa.
Ahora viste al Papa con la estola, tunicela, dalmática, y casulla, y luego coloca hacia abajo, la parte del fanón que ha sido colocada sobre la cabeza del pontífice, de manera que queda la pieza frontal sobre la tunicela, dalmática y casulla.
Finalmente arregla el fanón de tal forma que cubre los hombros del papa como un collar
El fanón es mencionado en el viejo Ordinal Romano, consecuentemente su uso en el Siglo VIII puede ser probado ya a principios del Siglo XII, el fanón sólo podía ser utilizado por el Papa

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La señal del Papa:
símbolo del “escudo de la fe”

En esta breve pero interesante entrevista, cuya traducción en lengua española ofrecemos, Don Nicola Bux explica las motivaciones y el significado de una sorpresiva introducción en la liturgia pontificia de las Canonizaciones, celebradas ayer en el Vaticano, junto a la anunciada modificación del rito: el retorno del fanón papal, un ornamento exclusivo del Romano Pontífice, que se encontraba en desuso desde los primeros años del pontificado de Pablo VI y que, hasta el día de ayer, sólo había sido usado en una ocasión por el Beato Juan Pablo II.
Don Nicola Bux, ¿por qué Benedicto XVI ha utilizado el fanón papal?
El fanón se usa sobre la casulla, y está formado por dos mucetas superpuestas la una a la otra; la inferior es más larga que la superior. Es de tela blanca y dorada, con largas líneas perpendiculares, separadas por una franja amaranto o roja. Sobre el pecho tiene una cruz bordada en oro.
¿Cuál es el significado litúrgico del fanón papal?
Simboliza el escudo de la fe (cfr. Efesios 6, 16: “Tened siempre embrazado el escudo de la fe, para que en él se apaguen todas las flechas incendiarias del maligno”) que protege la Iglesia católica, representada por el Papa. Las bandas verticales de color dorado y plateado representen la unidad y la indisolubilidad de la Iglesia latina y oriental.
Por primera vez, el domingo pasado, el rito de la Canonización ha sido anticipado antes del comienzo de la Misa. Había sucedido también con el Consistorio para la creación de nuevos cardenales en febrero y, aún antes, con el canto de la Kalenda la noche de Navidad. ¿Cuál es el motivo de estas opciones?
La razón es lograr que se perciba cada vez mejor la diferencia entre lo que pertenece al rito eucarístico de la Misa y lo que en cambio se añade a él excepcionalmente. Hoy cada vez más se tiende a añadir a la Misa otros ritos, o hacer mezclas indebidas, o a superponer frecuentemente otros ritos sacramentales. Todo esto termina impidiendo que los fieles perciban los márgenes del Sacrificio Eucarístico, así como de los distintos sacramentos y sacramentales, llevando a reducir la Misa a un programa que se completa a gusto.
¿No existe el riesgo de que a, los ojos de los creyentes y de todo el mundo, la imagen del Papa usando vestiduras litúrgicas en desuso o las continuas modificaciones en la estructura de los ritos presididos por él puedan presentar a Benedicto XVI como un Pontífice anticuado al que le gusta usar vestimentas de museo?
Ningún riesgo, sino la señal de que, en la Iglesia, hay continuidad de Magisterio: lo que era sagrado sigue siendo sagrado. El ornamento usado por primera vez por Benedicto XVI en esta Canonización ha sido usado por Juan Pablo II, así como por Pablo VI, por Juan XXIII, por Pío XII.
Aquello que hoy debe volver a comprenderse es que los ornamentos litúrgicos no siguen las modas humanas, sino que quieren dar gloria a Dios. Los sacerdotes y los obispos hasta el Papa son ministros, es decir, siervos – el Papa es servus servorum Dei -, por lo tanto, frente a la Majestad divina deben presentarse con la mayor dignidad. La riqueza de los ornamentos es el signo de esto, si bien nunca bastante adecuado, y a él debe corresponder la pureza del corazón y la castidad del cuerpo, como escribe san Francisco en la Carta a los Fieles.
Lo sagrado no va nunca al museo. La actual tendencia a la exhibición en museos de los objetos sagrados tiene algo de patológico cuando no está justificada por el motivo de salvaguardar su conservación. Los ornamentos son, en gran parte, fruto de donaciones del pueblo de Dios para conferir esplendor al culto divino.
La modificación de la estructura de los ritos corresponde a la exigencia de restaurar lo que se ha deformado por el paso del tiempo o las concesiones a las modas del momento, para permitir a los ritos expresar más claramente la lex credendi de la Iglesia. A diferencia de la beatificación, la canonización, por ejemplo, es un acto solemne del Magisterio pontificio, que declara ex cathedra, es decir, de modo infalible, que algunos de sus hijos gozan con seguridad de la visión beatífica de Dios en el Paraíso, y pueden ser invocados como intercesores y señalados como ejemplos para toda la Iglesia y no sólo para las Iglesias particulares.
Ver más: Fanón Papal


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