Pionero del Opus Dei en Colombia
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Teodoro Ruiz Jusué (1917–2001) |
Don Teodoro Ruiz Jusué fue un jurista y sacerdote católico español cuya vida estuvo marcada por episodios de singular providencia, una brillante trayectoria académica y pastoral, y el hito histórico de haber sido el primer miembro del Opus Dei en iniciar de forma estable la labor apostólica de la institución en Colombia.
De ascendencia cántabra, era hijo de Teodoro Ruiz Olabarría. Se licenció en Derecho en la Universidad de Valladolid. En la capital castellana conoció a Josemaría Escrivá el sábado 28 de enero de 1940, y pidió la admisión en el Opus Dei el lunes 4 de marzo de 1940. Tras realizar los cursos de doctorado en Madrid durante el curso académico 1939-40, se doctoró de Derecho en la Universidad de Madrid, el 28 de marzo de 1944, con la calificación de Sobresaliente y consiguió premio extraordinario de doctorado.
El 1 de octubre de 1943 se inauguró la Residencia de la Moncloa (actual Colegio Mayor Moncloa), y Teodoro fue su primer director, siendo sustituido poco después por Pedro Casciaro. Ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1946, se trasladó a Granada, como capellán de la residencia Albayzín (actual Colegio Mayor Albayzín). Desde allí viajaba periódicamente a diversas localidades andaluzas y a Coímbra, ya que fue, durante varios años, el único sacerdote del Opus Dei en Andalucía.
El 13 de octubre de 1951 llegó a Colombia, donde permaneció hasta 1964 desarrollando la labor apostólica del Opus Dei en aquel país.
En Colombia desarrollo su labor docente como profesor de Derecho Canónico e Historia de la Iglesia, en Bogotá y en Manizales. Asesor jurídico de la Nunciatura Apostólica en Colombia, intervino en la elaboración y firma del Convenio de Misiones (1953) entre la Santa Sede y el gobierno colombiano.
De regreso a España, prosiguió su labor sacerdotal en Pamplona, Valencia y Palma de Mallorca, donde falleció.
1. Primeros años, juventud y el episodio de la "taza de chocolate" (1917–1939)
De ascendencia cántabra e hijo de Teodoro Ruiz Olabarría, Teodoro Ruiz Jusué nació en Barcelona el 27 de diciembre de 1917
Pasó buena parte de su infancia y juventud en Reinosa (Cantabria), antes de trasladarse a la Universidad de Valladolid para cursar sus estudios de Derecho
Su etapa universitaria coincidió con el estallido de la Guerra Civil española, contienda que devastó a su generación
De los 68 estudiantes de Derecho que iniciaron la carrera junto a él en 1936, solo 14 sobrevivieron al finalizar el conflicto en 1939
Durante el primer verano de la guerra, el 18 de julio de 1936, le sorprendió el conflicto mientras veraneaba con su padre y su hermana en una hostería de las montañas de Cantabria
Un pelotón de milicianos registró el lugar y encontró en la chaqueta del joven Teododo octavillas comprometedoras. Creyendo haber capturado a un «pez gordo», le anunciaron su fusilamiento inmediato.
Al concederle un último deseo, Teodoro pidió una taza de chocolate
Años después confesó que fue lo único que se le ocurrió para ganar unos minutos y prepararse a bien morir
Mientras tomaba el chocolate, su padre entabló conversación con uno de los milicianos. Al descubrir que ambos eran asturianos de valles vecinos con amigos comunes, el miliciano intercedió por el joven. Sorpresivamente, el pelotón se retiró sin disparar, salvando milagrosamente la vida.
2. Encuentro con san Josemaría Escrivá y vocación al Opus Dei (1940)
Al término de la contienda en 1939, Teodoro continuó sus estudios universitarios en Valladolid. El 27 de enero de 1940, su amigo Juan Antonio Paniagua le invitó al Hotel Español de Valladolid a una reunión organizada por el fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá de Balaguer, junto con Álvaro del Portillo, Francisco Botella y Vicente Rodríguez Casado.
La presentación sobre la santificación del trabajo ordinario, el estudio y la vida cotidiana le impactó profundamente. Asimismo, le impresionó la madurez espiritual y la fe práctica de un joven estudiante de ingeniería como Álvaro del Portillo.
Tras una breve conversación personal con san Josemaría y encomendar la decisión durante la Misa celebrada por el fundador al día siguiente, el 4 de marzo de 1940 Teodoro pidió la admisión en el Opus Dei, siendo una de las primeras vocaciones en la capital castellana. En ese momento, el fundador le entregó un crucifijo de bolsillo que conservaría siempre.
Poco tiempo después, ofreció junto a su padre un modesto piso contiguo a su vivienda familiar en Valladolid para instalar «El Rincón», el primer centro de la Obra en esa ciudad, bendecido por san Josemaría el 2 de mayo de 1940. El 2 de octubre de 1940, hizo su incorporación definitiva al Opus Dei junto con Amadeo de Fuenmayor, José Orlandis, Fernando Delapuente y Francisco Ponz.
3. Trayectoria académica, ordenación sacerdotal y labor en España (1941–1951)
Teodoro Ruiz concluyó sus estudios de Derecho con brillantez y se trasladó a Madrid a principios de 1941:
Dirección de residencias y labor docente: Vivió con san Josemaría en la sede de la calle Diego de León y fue director de la Residencia Jenner (1941-1942).
Entre 1941 y 1944 fue profesor ayudante en la Universidad Central y colaborador del Instituto Francisco de Vitoria del CSIC, publicando estudios sobre Derecho Canónico e Historia del Derecho.
Doctorado: Se doctoró en Derecho por la Universidad de Madrid el 28 de marzo de 1944 con la calificación de Sobresaliente y Premio Extraordinario.
Colegio Mayor Moncloa: El 1 de octubre de 1943 fue nombrado primer director de la Residencia Universitaria Moncloa (actual Colegio Mayor Moncloa) en Madrid.
Ordenación sacerdotal y etapa en Andalucía: El 29 de septiembre de 1946 fue ordenado sacerdote. Se trasladó a Granada como capellán del Colegio Mayor Albayzín y, durante varios años, fue prácticamente el único sacerdote del Opus Dei en Andalucía, desplazándose intensamente por diversas ciudades e incluso a Coímbra (Portugal).
4. El envío y la llegada a Colombia (1951)
A principios de 1951, san Josemaría propuso a don Teodoro asumir el reto de iniciar la labor del Opus Dei en Suramérica, comenzando por Colombia, un país que el fundador encomendaba desde 1939 por su devoción a la Virgen de Chiquinquirá.
Despedida e inicio de la travesía: El 11 de octubre de 1951, en Madrid, san Josemaría le bendijo con un abrazo y le entregó un crucifijo de marfil para el oratorio de la futura primera casa, dos tomos de las obras de San Agustín para la biblioteca y 50 dólares reunidos al rebañar la caja de la administración.
Llegada a Bogotá: Tras despegar de Barajas el 12 de octubre en un avión Constellation de Avianca y realizar una escala técnica en Barranquilla la mañana del 13 de octubre de 1951, aterrizó en el aeropuerto de Techo en Bogotá a la 1:00 p.m.
Primer alojamiento: Se alojó en la Casa Provincial de los Hermanos de La Salle (Edificio Stella, en el centro histórico de Bogotá), donde residió provisionalmente hasta enero de 1952.
5. Cimientos en Colombia y consolidación (1951–1964)
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| 8 de nov. de 1951. Primera foto de la historia de la Obra en Colombia. Don Tedoro con Barto Roig, numerario, que llegó a Caracas para iniciar la labor en Venezuela caminando por la Cra 7 de Bogotá |
Desde los primeros días de su llegada, don Teodoro desplegó una intensa labor pastoral e institucional. En tan sólo cuatro meses logró lo impensable: abrir la primera sede del Opus Dei en Colombia. A pesar de los obstáculos consiguió permisos, atendió a decenas de personas de todos los estratos sociales y económicos, preparó la llegada de otros miembros del Opus Dei e incluso, fue el gestor para que arribaran las primeras mujeres de la Obra a Colombia. Se desenvolvió a pesar de la violencia generada en el país por la muerte del líder Jorge Eliecer Gaitán (tres años antes de su llegada), de las dificultades económicas y de tantas trabas que debió resolver en sus primeros meses en Colombia.
Relaciones eclesiásticas y diplomáticas
Se presentó de inmediato ante el Nuncio Apostólico, Mons. Antonio Samoré, con quien colaboró redactando discursos y documentos en la Nunciatura, y ante el arzobispo de Bogotá, Mons. Crisanto Luque (futuro primer cardenal de Colombia), quien le otorgó licencias ministeriales.
El primer Centro
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Centro de la Cra 4.
Segundo piso de esta edificación
Don Teodoro tras contactar con familias y líderes como Hernando Gómez Tanco (gerente de Eternit) y la familia Casas Manrique, logró organizar una junta de respaldo económico.
El 11 de febrero de 1952 alquiló la casa de la Carrera 4.ª N.º 12-47 (barrio La Candelaria), primer Centro del Opus Dei en el país.
El primer Sagrario y la Quasi-Región: El 11 de mayo de 1952 quedó reservado el primer Sagrario de la Obra en Colombia.
El 26 de mayo de 1952, san Josemaría erigió canónicamente a Colombia como Quasi-Región y nombró a don Teodoro como su primer Consiliario (Vicario Regional).
Desarrollo de vocaciones e instituciones
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Don Aurelio Mota, Don Teodoro Ruiz y Ángel Jolín.
Los tres primeros Numerarios que llegaron a Colombia
Medellín, Finca San José. Feb. de 1954.
Acompañó la llegada del segundo sacerdote, D. Aurelio Mota (feb. 1952), y de los primeros laicos (Ángel Jolín y José Luis Gómez Pacheco en jul. 1952, Paco Galiano, Luis Borobio, etc.).
Recibió a las primeras vocaciones colombianas (Ignacio Gómez Lecompte en nov. 1952, Diego Torres, Octavio Arizmendi) e impulsó la apertura de nuevas sedes (Calle 40A en 1952; Ingará en la Calle 35 en 1953) y la expansión a Medellín en 1954.
Llegada de la sección femenina: Coordinó con las autoridades eclesiásticas y civiles los preparativos que permitieron el desembarco en Bogotá de las primeras cuatro mujeres del Opus Dei el 15 de abril de 1954.
Bodas de Plata: En octubre de 1953 viajó a Molinoviejo (España) para participar junto a san Josemaría y miembros de todo el mundo en la celebración del 25.º aniversario de la fundación del Opus Dei.
Don Teodoro desempeñó su encargo pastoral como Vicario Regional en Colombia durante 13 años (1951–1964), logrando que el mensaje de la santificación de la vida ordinaria echara raíces profundas en universidades, colegios, empresas y diversas ciudades colombianas.
6. Últimos años y fallecimiento (1964–2001)
Tras culminar su etapa de servicio en Colombia en 1964, regresó a España, donde prosiguió su labor sacerdotal, la dirección espiritual de almas y el estudio del Derecho Canónico con la misma sencillez y discreción que caracterizaron su vida.
Falleció en Palma de Mallorca el 28 de julio de 2001, a los 83 años de edad, dejando un legado imperecedero como jurista, sacerdote y pionero apostólico. Coincidencialmente ese día se encontraba en Colombia en visita apostólica el Prelado Javier Echevarría.
SEMBLANZA DE LA FE DE UN PIONERO
Las Cartas de San Josemaría, los Primeros de Colombia y la Consecución del Primer Centro
El establecimiento del Opus Dei en Colombia a partir de octubre de 1951 constituye un capítulo de audacia humana y sobrenatural.
Encabezado por el sacerdote y jurista don Teodoro Ruiz Jusué, este proceso estuvo respaldado por una constante guía espiritual desde Roma y Madrid, la colaboración generosa de los primeros miembros y amigos colombianos, y una serie de providenciales acontecimientos que permitieron abrir la primera sede de la institución en Bogotá.
1. Las cartas personales de san Josemaría: Hilo directo de fe y paternidad espiritual
Desde los meses previos al viaje de don Teodoro, san Josemaría Escrivá de Balaguer preparó el camino epistolar escribiendo a prelados eclesiásticos colombianos, entre ellos el Nuncio Apostólico Mons. Antonio Samoré, el Arzobispo de Bogotá Mons. Crisanto Luque y sacerdotes locales.
Al momento de despedir a don Teodoro en Madrid el 11 de octubre de 1951, el fundador le entregó su bendición, un crucifijo de marfil para el futuro oratorio, dos tomos de san Agustín y todo el efectivo disponible en la caja de la administración: 50 dólares.
Durante la travesía y tras su llegada a Bogotá, la comunicación entre don Teodoro y san Josemaría se mantuvo fluida:
Cartas de familia y puño y letra: San Josemaría insistió expresamente a don Teodoro en que las cartas dirigidas a él debían ser escritas «a mano, con tinta». Con ello buscaba reafirmar el tono íntimo y afable propio de una misiva entre un padre y un hijo. Ejemplo de este afecto fue una tarjeta postal enviada desde Oporto el 18 de octubre de 1951, firmada con el seudónimo familiar de «Mariano».
Sostén en los momentos de estrechez: En 1952 y 1953, cuando las obras de la sede central en Villa Tevere y el Colegio Romano en Italia atravesaban graves dificultades financieras, san Josemaría acudió a sus hijos en Colombia en busca de oraciones y apoyo económico. En sus cartas escribía con conmovedora franqueza: «Escríbeme, hijo mío, con la realidad de lo que haya... no es esta carta la menos espiritual que escribo. Al contrario: porque, si no salimos adelante aquí... se hunden muchos instrumentos de apostolado», o la célebre indicación: «Haz lo que puedas y —in nomine Domini— hasta lo que no puedas».
Acompañamiento en el crecimiento: Las cartas del fundador celebraban cada avance —como la reserva del primer Sagrario o la llegada de nuevos refuerzos laicos y sacerdotes— e impulsaban continuamente los preparativos para la llegada de la sección femenina.
2. Los primeros de Colombia
La labor de don Teodoro no habría echado raíces sin la acogida de familias y jóvenes colombianos que se entusiasmaron rápidamente con el mensaje de la santificación en el trabajo ordinario:
Hernando Gómez Tanco y Merceditas Posada: Calificado por don Teodoro como «la llave providencial que nos abrió todas las puertas de Colombia». Gómez Tanco, destacado ingeniero y gerente de Eternit, comprendió de inmediato la figura de los supernumerarios. Junto a su esposa Merceditas, se convirtió en el principal soporte institucional y material de la labor inicial.
Ignacio Gómez Lecompte («Nacho»): Estudiante de ingeniería civil de 17 años en la Universidad Nacional. Tras asistir a los Círculos de San Rafael y recibir dirección espiritual con don Teodoro, este le planteó la célebre pregunta sobre cuándo pensaba «quemar las naves» (evocando la gesta de Hernán Cortés). El 21 de noviembre de 1952 (fiesta de la Presentación de la Virgen), Nacho redactó la carta pidiendo su admisión como el primer numerario colombiano.
Diego Ernesto Torres: Conoció a don Teodoro a comienzos de 1952 frente a la iglesia de Santa Ana en Teusaquillo, donde el sacerdote le habló de profundizar los cimientos espirituales usando la analogía de la construcción. El 26 de diciembre de 1952 pidió su admisión como el primer agregado colombiano, decidiendo romper un compromiso matrimonial previo para entregarse plenamente a Dios. Luego se hizo numerario.
Octavio Arizmendi: Conoció el Opus Dei a finales de 1953 durante una visita de jóvenes scouts a Bogotá procedente de Medellín, vinculándose desde entonces como una de las primeras vocaciones antioqueñas.
3. Detalles del primer Centro
Durante los cuatro primeros meses de su estancia en Bogotá, don Teodoro residió de manera provisional en la Casa Provincial de los Hermanos de La Salle y luego en la casa parroquial de Santa Ana. Sin embargo, la prioridad absoluta era disponer de una casa propia para albergar el primer Centro.
La histórica reunión del 25 de enero de 1952
Para resolver la falta de fondos, Hernando Gómez Tanco organizó en su residencia una reunión con destacados empresarios, banqueros y financieros bogotanos, entre ellos el director del Banco de la República, Luis Ángel Arango.
En este encuentro, Gómez Tanco propuso abrir una cuenta corriente administrada por don Teodoro y alimentarla con aportes personales y corporativos de fondos sociales.
Mientras se desarrollaba la reunión, su esposa Merceditas permaneció en el piso superior rezando el Rosario. La propuesta fue aprobada por unanimidad.
Elección del inmueble y firma del contrato
Don Teodoro localizó una casa colonial de fachada en piedra caliza con ocho balcones en el barrio La Candelaria, ubicada en la Carrera 4.ª N.º 12-47, a pocas cuadras de la Plaza de Bolívar.
El propietario, Juan Antonio Barragán Sandino, pedía 600 pesos mensuales de arriendo, pero aceptó rebajarlo a 500 pesos y eximió el pago de los primeros 15 días.
El 11 de febrero de 1952 (festividad de Nuestra Señora de Lourdes), se firmó el contrato de arrendamiento, figurando Hernando Gómez Tanco como fiador.
La toma de posesión formal ocurrió el 13 de febrero de 1952.
Adecuación del hogar y el primer Sagrario
Las esposas de los financieros (encabezadas por Mercedes Posada y Lola Casas) asumieron el equipamiento de la casa, donando vajillas, cobijas, manteles y utensilios de cocina. Para la atención del servicio doméstico y la cocina, se contrató a Carmen Albañil, una abnegada mujer indígena que destinaba íntegramente su sueldo a pagar la beca de un seminarista.
El oratorio se diseñó como una reproducción del que la Obra tenía en Cádiz. La empresa Eternit aportó el material para levantar el tabique divisorio, Rafael Gómez Posada proyectó el diseño del altar y Merceditas Posada regaló el primer sagrario de plata.
Finalmente, el 11 de mayo de 1952 (fiesta de Nuestra Señora de los Desamparados), se celebró la Misa y se reservó por primera vez el Santísimo Sacramento en el primer Sagrario de la Obra en Colombia. Poco después, el 26 de mayo de 1952, san Josemaría erigió canónicamente a Colombia como Quasi-Región y nombró a don Teodoro Ruiz como su primer Consiliario.
Los 50 dólares
- Álvaro del Portillo presentó el mensaje del Opus Dei
- Francisco Botella habló sobre la importancia y dignidad del trabajo profesional.
- Vicente Rodríguez Casado expuso sobre la vida y entrega de los primeros cristianos.
- Orientación profesional: San Josemaría comenzó preguntándole por sus estudios de Derecho y le aconsejó realizar el doctorado y encarar la docencia universitaria, señalándole que la cátedra le abriría muchas puertas para hacer apostolado.
- Respeto y delicadeza espiritual: Con gran delicadeza, pidiéndole permiso por si la pregunta resultaba incómoda, le indagó sobre la frecuencia de los sacramentos y sobre sus posibles compromisos afectivos. Le animó a vivir la comunión frecuente y a cultivar los amores humanos de manera limpia y noble.
Ver también:
Ignacio Gómez Lecompte: primer numerario de Colombia


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