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CRUCICORDIO


EL CRUCICORDIO


Crucicordio 
de un Obispo

El Crucicordio es un cordel utilizado por el Papa, los Cardenales, Obispos, prelados y algunos eclesiásticos para colgar la cruz pectoral sobre la muceta cuando visten su habito coral, o incluso también los celebrantes durante la misa, en este caso sin la muceta.

Este cordón de hilos entretejidos posee distintos colores

Crucicordio sobre
muceta
Los colores de este corcel varían dependiendo de quien lo use, salvo algunas excepciones siempre estará entretejido con hilo de color dorado, también llamado de oro.


Este cordón pectoral posee dos cordeles en paralelo y mide aproximadamente 90 centímetros de largo, con un peso de 65 gramos aprox.

El extremo delantero del crucicordio termina en un gancho para soportar la cruz del pectoral, y el extremo trasero termina ya sea en una borla sencilla o exuberante, o en un nudo trenzado y plano, todos ellos con terminaciones en hilos en forma de flecos, que en algunos casos llegan a medir 15 centímetros de largo.

    A esta borla o nudo se le unen los dos lazos del corcel, luego le siguen tres anillos elaborados en hilos del mismo color y material que unen los dos cordones paralelos. Estos fijadores cilíndricos poseen aproximadamente 1,7 cm de longitud y sirven para guiar el cordón pectoral en paralelo y para ajustarlo al cuerpo.

El primer anillo se encuentra cerca del gancho que sujeta la cruz pectoral en el lado delantero, el segundo debajo del cuello y el tercero en la nunca del que lo usa. Algunos prelados llevan sólo un anillo delante y los otros dos en la espalda.

Los colores según la dignidad del ministro o eclesiástico es la siguiente:

Dorado: El Santo Padre.

Rojo y dorado : Los Cardenales

Verde y dorado : Arzobispos y Obispos

Rojo rubí y dorado: Prelados auditores del Tribunal apostólico de la Rota Romana.


Rojo rubí: Los protonotarios apostólicos 

Rojo violáceo y dorado: Canónigos de ciertos capítulos


Azul violáceo y dorado: Los prelados de la Casa Papal y los prelados de honor del Pontífice.


Morado y dorado: Prelados con derecho

Amarillo y dorado: Los Canónigos del capítulo de la Basílica de San Ambrosio, en Milán.

Negro y dorado: Abades con derecho


Azul y dorado: Para eclesiásticos de algunas órdenes marianas.


Verde Olivo: Acólitos y Monaguillos.


FOTOS


Dorado con Borla Exuberante
para el Papa



Dorado y rojo bola exuberante
para los Cardenales

Roja y dorada con borla sencilla
para Cardenales


Rojo rubí y dorado
Auditores de la Rota Romana


Azul violáceo y dorado
Prelados de la Casa Papal y
prelados de honor del Papa

Rojo violáceo y dorado
Canónigos de ciertos capítulos


Rojo rubí
Protonotarios apostólicos



Negro y dorado
Para Abades con derechos


Azul y dorado
Para eclesiásticos de algunas
órdenes marianas


Amarillo y dorado
Canónigos del capítulo
de la Basílica de San Ambrosio, en Milán.


Verde Olivo
Acólitos y Monaguillos





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CRUZ PECTORAL

CRUZ PECTORAL


Pectoral sencilla
Se usa con el hábito piano

La cruz pectoral o pectoral es una insignia litúrgica menor que llevan el Papa, los obispos, abades y otros prelados colgando del cuello, como signo de dignidad.

Hay dos tipos de cruces pectorales, la sencilla y la pontifical.

    • Cruz Pectoral Sencilla 

    Es la que usan habitualmente con el hábito piano o con el clerigman, y está sujetada por medio de una cadena.

    Cuando la cadena del pectoral es muy larga, la cruz es sujetada con un gancho en su parte superior, con el propósito de que quede a la altura del pecho, ya que hay que tener presente que es una cruz pectoral, no una cruz ventral. 

    • Cruz Pectoral Pontifical 

    La emplean en ceremonias solemnes, se usa con el hábito coral y se sujeta con un cordón al que se le llama crucicordio.

    Suele ser adornada, a veces con joyas, o contienen en su interior reliquias de los santos o de la vera cruz.

Pectoral Pontifical
en hábito Coral
Se sujeta con un cordón, que en realidad se trata de dos cordones, que se unen por tres anillos y por una borla: un anillo se encuentra cerca del gancho que sostiene la cruz; un segundo se encuentra por debajo del cuello; y el tercero va en la nuca. Por la parte posterior del cordón cuelga una borla.

Los colores del crucicornio varían según la dignidad del que la lleva: para el Papa es solo dorado, para los cardenales es un entretejido de rojo con dorado, y para los arzobispos y obispos es verde con dorado.



El uso del pectoral sobre la muceta, que hasta inicios del siglo XX era considerado aberrante por los cultores antiquitatum, ahora es preceptivo. Hasta el papa se la pone.

Cardenales observantísimos como Rampolla y Merry del Val sólo lo usaban cuando iban camino de un pontifical, como manda el Ceremonial de Obispos.

Y aún hoy el uso del pectoral sobre la capa magna es, estrictamente hablando, una corruptela que acabó por imponerse. Aunque se saltasen por la torera las prescripciones tantos obispos americanos, alemanes, españoles y franceses.


HISTORIA

El origen de la Cruz Pectoral debemos encontrarlo en los enkolpía (de “enkolpos” seno, pecho…) especie de medallas que los antiguos cristianos llevan en el pecho o en el cuello. 

Su uso se encuentra documentado ya desde el siglo IV. Eran generalmente sutiles láminas de metal o pequeñas cajitas, a menudo en forma de cruz, que contenían reliquias de mártires o cosas santas, sentencias del Evangelio, invocaciones a Dios o astillitas de la Vera Cruz. 

Esta piadosa costumbre la encontramos viva y en uso en la Edad Media, especialmente por los obispos. Llevaban esas medallas San Gregorio de Tours, San Gregorio Magno, San Aidano, San Rotadio de Soissons, San Élfego de Canterbury, etc.

La cruz pectoral como ornamento litúrgico del Papa es mencionada por vez primera por Inocencio III que, observa, la llevaba sobre el pecho. A su tiempo era ya usada por los obispos, aunque no de manera obligatoria, ya que un Pontifical del siglo XII enumerando los ornamentos, dice de ésta: “Crux pectoralis, si quis ea uti velit”.

En tiempos de Inocencio III (1198-1216) aparece el pectoral-relicario como insignia litúrgica del Papa; y es este mismo Pontífice, siguiendo el clásico paralelismo de la época, el que lo relaciona con la lámina de oro que llevaba el Sumo Socerdote de Israel en la frente: en la Nueva Ley, la Ley del Amor, el Pontífice lleva el pectoral sobre el corazón. En este siglo XII el uso del pectoral es prácticamente general entre los obispos, si bien no está prescrito y, de hecho, no aparece en la consagración de obispos de los libros pontificales, sino como facultativo.

El derecho de los abades al pectoral es más tardío y se extendió lentamente junto con el derecho a las otras insignias; las abadesas bendecidas recibieron, posteriormente, el mismo derecho. El uso actual de obispos y abades tiende a la sencillez; aunque sigue en vigor la prescripción de la reliquia que debe contener, en ocasiones se omite lamentablemente la cavidad correspondiente; se confeccionan incluso de maderas preciosas. 

No está prescrita la bendición del pectoral, sin embargo, su simbolismo es claro como insignia llevada por un representante del Señor Crucificado. Además existe una oración que dice el prelado al ponérselo: en ella pide la defensa del signo de la cruz contra los enemigos y el tener presente los ejemplos de los mártires y santos cuyas reliquias el pectoral contiene.

Actualmente el obispo puede llevarla siempre y en todo lugar, mientras que los prelados inferiores, que han obtenido el privilegio, sólo pueden hacerlo durante las funciones sagradas. 

Algunos metropolitanos, como el patriarca de Lisboa o el arzobispo de Armagh, primado de Irlanda, la usan con dos barras transversales, según el modelo de la cruz de Lorena (cruz patriarcal).

El origen de la misma se halla en la cruz patriarcal ortodoxa utilizada en el Imperio bizantino, la cual comenzaría a formar parte de muchos escudos heráldicos europeos a partir del siglo XII.


FOTOS


Pectoral con reliquias


Crucicornio de un cardenal

El Papa con Pectoral Pontifical 
con crucicornio dorado
y Hábito coral

Crucicordio de un Obispo
Verde con dorado










EL RACIONAL O SOBREHUMERAL

El Racional

El racional o sobrehumeral es un ornamento que llevan sobre sus hombros algunos obispos por un motivo histórico.

QUIROTECAS O GUANTES EPISCOPALES




Las quirotecas o guantes episcopales, son un ornamento usado por los obispos en celebraciones litúrgicas solemnes, principalmente durante la eucaristía, y representan el decoro y la prudencia que deben caracterizar a los sucesores de los apóstoles y sirven para destacar la unción eterna derramada sobre las manos consagradas sacramentalmente y la pureza que deben mantener para tocar las santas formas durante la consagración, de tal suerte que sirva de ejemplo a sus súbditos buscando con ello la honra de Dios.


De igual manera le recordarán al Obispo que es ministro de Cristo, Dios y  Hombre, cuya  Divinidad estuvo cubierta por la mortalidad de nuestra carne.




Los pontífices utilizaron este ornamento hasta tiempo después de la reforma del concilio vaticano II puesto que su uso continuó hasta la muerte del Siervo de Dios Pablo VI, tras lo cual cayó en desuso no porque haya sido abolido en algún momento, sino por las modificaciones hechas por los maestros de ceremonias papales.

Hoy día siguen siendo de uso común en las celebracions con la forma extraordinaria del rito romano y entre los obispos que siguen la forma ordinaria en países del lejano oriente, entre ellos China y Japón.

Las quirotecas pueden ser de todos los colores litúrgicos salvo el negro. 

Hay varias prescripciones bizantinas sobre el bordado, ribete, etc. según se trate de un obispo o de los diferentes grados de protonotarios con uso de pontificales.








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EL PALIO

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PALIO



Palio, derivado del latín pallium o palla, que significa manta de lana, es un paramento o indumentaria litúrgica de uso exclusivo del Papa y de los arzobispos metropolitanos, que lo usan en la Misa solemne pontifical.

Es una banda de lana blanca en forma de collarín, guarnecida y salpicada con seis cruces de seda, negra para los arzobispos y antiguamente roja para el papa, y con dos cabos pendientes uno sobre la espalda y otro sobre el pecho del prelado, en cuyas terminaciones poseen orlas negras.


Es semejante a una estola y se utiliza a modo de escapulario.


En la Iglesia latina tiene la forma de una faja circular que carga sobre los hombros y de la cual penden ante el pecho y en la espalda dos tiras rectangulares.


En la Iglesia oriental posee otras formas dependiendo de su tradición litúrgica y son llamados generalmente como omophorion.


En los primeros siglos de la Iglesia latina, el palio era un ornamento propio del Sumo Pontífice, y a partir del siglo VI, por concesiones particulares, llegó a ser ornamento común de los arzobispos metropolitanos.

Existen dos tipos de palio:
  • El Papal
  • El Arzobispal.

Palio Papal de Francisco antes de ser entregado 
por el cardenal decano



PALIO PAPAL

El palio papal ha tenido por lo general algunas particularidades que lo distinguen de los palios de los Arzobispos. 



Si bien ha cambiado de tamaño y forma a lo largo de los siglos y aún en los distintos pontificados, por lo general es más grande y circular, posee seis cruces rojas y termina con dos orlas negras en sus extremos. El Papa León XVI utiliza un palio de cruces negras.

Se adorna con tres clavos metálicos que recuerdan los clavos de la Pasión.


Es entregado al Romano Pontífice en la Misa de inicio de su pontificado por el cardenal decano del colegio cardenalicio.


Su diseño original giraba entorno a los hombros en forma de anillo, cocido sobre el hombro izquierdo y con dos extremos que descienden hacia atrás y adelante. 


Benedicto XVI al comienzo de su pontificado utilizó un palio similar al de los primeros siglos, pero debió cambiarlo por los inconvenientes de movilidad que le generaban cuando avanzaba su edad. Finalmente optó por un palio redondo, más ancho que el arzobispal, y con las cinco cruces rojas que se utilizaban antiguamente.

El 24 de abril de 2005 durante la Misa de entronización, el cardenal Protodiácono Medina Estévez, impuso el palio sobre los hombros del Papa Benedicto XVI con las siguientes palabras:

“Bendito sea Dios, que te ha elegido pastor de la iglesia universal rodeándote con la estola blanca de tu Servicio Apostólico. Que brilles durante largos años de vida terrenal hasta que, cuando te llame el Señor, alcances Su reino celestial vestido con la estola de la inmortalidad.”


El primer palio que usó el Papa Benedicto

El segundo palio que empleó



PALIO ARZOBISPAL

Este paramento está constituido en su forma actual por una faja de lana blanca ancha de 4-6 cms, adornada por 6 cruces y dos orlas de seda negra, cuyas extremidades se apoyan sobre el pecho y sobre los hombros posee un rectángulo anterior y otro posterior.




Está adornado sobre el pecho, sobre la espalda y sobre el hombro izquierdo por un agujón (acícula) que antiguamente servía para mantener firme el ornamento en los tres puntos precisados.

Se fabrica con lana de los corderos bendecidos por el papa en la fiesta de Santa Inés.

Estos palios son impuestos en la basílica de San Pedro, en la Misa de la festividad de los Apóstoles Pedro y Pablo el 29 de junio, a los arzobispos que hayan sido nombrados en el último año.

En la estructura de la Iglesia, las diócesis se agrupa en provincias eclesiásticas al frente de la cuales se hallan los arzobispos metropolitanos. El hecho de que el palio se imponga en una celebración conjunta a todos los nuevos arzobispos de cada año expresa igualmente la universalidad y catolicidad de la Iglesia unidas en y desde la Sede Apostólica.

SIGNIFICADO

El Sagrado Palio es una insignia litúrgica de honor y de jurisdicción, símbolo de la oveja perdida y del Buen Pastor que da la vida por su rebaño.

Es símbolo de la plenitud de la dignidad pontifical y de la unidad de los metropolitanos con el Santo Padre.




El papa Benedicto XVI, en un discurso en el año 2008 explicó el significado del material utilizado en la producción del palio. Dijo el Pontífice que el palio "es confeccionado con lana de oveja, en representación de Jesucristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y el Buen Pastor que vela cautelosamente sobre su rebaño. El palio recuerda a los Obispos que, como Vicarios de Cristo en las respectivas Iglesias locales, son llamados a ser Pastores a ejemplo de Nuestro Señor".


"La parábola de la oveja perdida, que el pastor busca en el desierto, fue para los padres de la Iglesia una imagen del misterio de Cristo y de la Iglesia. La humanidad —todos nosotros— es la oveja descarriada en el desierto que ya no puede encontrar la senda. El Hijo de Dios […] la pone sobre sus hombros, carga con nuestra humanidad, nos lleva a nosotros mismos, pues Él es el Buen Pastor, que ofrece su vida por las ovejas. El palio indica primeramente que Cristo nos lleva a todos nosotros. Pero, al mismo tiempo, nos invita a llevarnos unos a otros."

El Papa también recordó a los fieles su deber de auxiliar a los Pastores de la Iglesia a través de sus oraciones, cooperando con ellos en la propagación del Evangelio y en el crecimiento de la Iglesia en la santidad, unidad y caridad.

El papa Juan Pablo II enseñó sobre el palio:

 Es un signo que conserva también hoy una elocuencia singular. Expresa el principio fundamental de comunión, que da forma a la vida eclesial en todos sus aspectos; recuerda que esta comunión es orgánica y jerárquica; manifiesta que la Iglesia, para ser una, necesita el servicio peculiar de la Iglesia de Roma y de su Obispo, Cabeza del Colegio episcopal (cf. Pastores gregis, 56). 

El otro aspecto complementario, que el rito del palio pone muy bien de relieve, es el de la catolicidad de la Iglesia. En efecto, la Iglesia ha sido enviada por Cristo para anunciar el Evangelio a todas las naciones y para servir a la humanidad entera.  El palio es también una llamada a los sacerdotes y los fieles de las distintas diócesis a consolidar cada vez más una auténtica comunión con sus pastores y entre todos los miembros de la Iglesia.

Con todo ello, se quiere significar el valor y sentido como expresión de comunión eclesial de los arzobispos metropolitanos hacia el Papa, y desde los arzobispos metropolitanos de los obispos de sus diócesis sufragáneas.



"Cada año los arzobispos metropolitanos recientemente nombrados de todo el mundo reciben el 29 de junio, fiesta de San Pedro y de San Pablo, el PALIO de manos del sumo pontífice."





CEREMONIA


El palio para su confección, entrega e imposición envuelve una serie de tradiciones y ceremonias. Todo comienza con la cría, bendición y esquilada de los corderos empleados para su fabricación.



"En la fiesta de Santa Inés, 
el Papa bendice dos corderos de cuya lana se hacen los palios" 

El palio se confecciona con lana de corderitos, los cuales son bendecidos cada año por el papa en la fiesta de Santa Inés el 21 de enero, en una capilla del Palacio Apostólico o donde lo considere el ceremoniero del Papa.

La figura de Santa Inés emerge en esta tradición en razón a que su emblema es un cordero, por la similitud de su nombre que en latín se escribe "Agnes", con la de cordero que en latín se escribe "Agnus".

También para recordar su martirio, que tuvo lugar en el «Circus Agonalis», hoy plaza Navona, donde existe una Iglesia en su honor, -Santa Inés en Agone-, y una cripta dedicada a la santa donde se encuentra un cofre relicario con su cráneo. La joven fue llevada a esa plaza y ejecutada con una espada, en el modo como se degollaban los corderos.


S. Inés y el cordero entre brazos,
símbolos de candor y sacrificio.

Nacida en el siglo III, de familia noble romana, a los doce años Inés se consagró a Dios haciendo voto de virginidad. Tras el estallido de la terrible persecución del emperador Diocleciano contra los cristianos, fue denunciada por el hijo del prefecto de Roma, cuya oferta de matrimonio rechazó la joven para ser fiel a su promesa a Dios.

En esa ocasión le presentan al papa dos corderos adornados uno con flores blancas (simbolizando la virginidad de Santa Inés) y el otro con flores rojas (simbolizando su martirio). 

Los corderos previamente  son llevados a la Basílica de Santa Inés, en la Vía Nomentana de Roma, donde está enterrada la santa, y luego de la bendición del papa son criados por los padres trapenses de la Abadía de las Tres Fuentes

Los palios son confeccionados posteriormente por las monjas benedictinas de Santa Cecilia con la lana recién esquilada.


1. BENDICIÓN DE LOS CORDEROS

PREPARACIÓN Y BENDICIÓN DE LOS CORDEROS


En la cría, preparación, bendición y confección los palios intervienen varias comunidades religiosas:

Cada 20 de enero, los religiosos Trapenses de la abadía de Tre Fontane de la orden cisterciense, toman dos corderos blancos cuidadosamente escogidos. Esta orden monástica sigue la regla de San Benito.

Los Trapenses llevan los dos corderos a la casa de las hermanas de la Sagrada Familia de Nazareth, en Roma. (Desde el 2025 los Trapenses dejaron de criar estos corderos).

Estas religiosas desde 1884 desarrollan la singular y discreta tarea de lavar, secar, y adornar festivamente a estos animales. Un encargo que se inserta en el carisma de esta congregación ––el de vivir según el estilo de la Sagrada Familia, en el ocultamiento y en el servicio a la Iglesia––.

En la mañana del día siguiente, 21 de enero, día de santa Inés, las hermanas visten por separado con una especie de capa sobre el lomo de las crías. Al lienzo de uno de los corderos le colocan la sigla SAM, y le colocan flores de color rojo en recuerdo del martirio de la santa; el otro posee la sigla SAV, con flores blancas, en recuerdo de su virginidad.

SAV: Significa la virginidad de Santa Inés. (Sant' Agnese Virgen).

SAM: Significa el martirio de Santa Inés. (St. Agnes mártir).

SAM 
Enseguida le colocan sobre sus cabezas coronas de flores –una de color rojo y una blanca–, al igual que moños en las orejas. 

Después de la vestición, los dos corderos son colocados atados dentro de una cesta para evitar su escape.

Hacia las nueve de la mañana delegados de la basílica de San Juan de Letrán, llevan los dos corderos a Iglesia de Santa Inés Extramuros, en la vía Nomentana. 

Apenas llegan a la basílica de Santa Inés de extramuros, son puestos sobre el altar donde son bendecidos con el tradicional rito por el Abad general de la orden de los Canónigos Regulares de Letrán.



Terminada la ceremonia en la basílica de Santa Inés, los sediarios pontificios, junto con una delegación de los Canónicos Regulares Lateralenses, y de las hermanas de la Sagrada Familia de Nazareth, llevan los dos corderos a la Santa Sede, donde son presentados al Papa quien los vuelve a bendecir.

Al final de la ceremonia, dos sediarios pontificios, junto con el decano de Tribunal de la Rota Romana, llevan los corderos al monasterio benedictino de Santa Cecilia en el barrio Trastévere.





2. CONFECCIÓN DE LOS PALIOS


Las monjas benedictinas se encargan desde ese momento de criar los corderos hasta la pascua, cuando los devuelven esquilados a Letrán, donde los canónigos regulares lateranenses entregan los dos corderos como tributación al capítulo de San Juan.

El esquileo es realizado en la Semana Santa, el martes santo, y como generalmente la lana de los dos corderos no es suficiente para tejer todos los palios necesarios, las mezclan con la de otros corderos.



En las semanas siguientes los palios son confeccionados por ellas, primero confeccionan la lana y luego tejen los palios con sus cruces y orlas.

 Esta labor la realizan en el mismo monasterio de Santa Cecilia, situado en el barrio romano de Trastevere. Antes se tejían palios en el convento en la Torre de Specchi.

Las benedictinas de Santa Cecilia tejen y confeccionan los palios desde hace siglos, utilizando para ello unos telares, y aunque hoy emplean algunos telares modernos, el más antiguo es del año 1600.

Primero hilan la lana de los corderos y luego en los telares tejen los palios a mano.

Como el palio simbolizan la oveja perdida, buscada y salvada por el Buen Pastor, junto al Cordero crucificado por la salvación de la humanidad, ellas envían los palios al Vaticano cada año, el 24 de junio, el día de la solemnidad de san Juan Bautista, en razón a que fue él quien mostró a Cristo como el Cordero de Dios.

Ver también: Benedictinas que confeccionan los palios

3. BENDICIÓN DE LOS PALIOS

El 28 de junio en las primeras vísperas de la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, el Papa bendice los nuevos Palios. 

La ceremonia tiene lugar en los departamentos privados del Papa, participan dos padres trapenses, dos canónigos del capítulo de San Juan, el decano del Tribunal de la Rota Romana, dos integrantes del personal de la antecámara pontificia y dos oficiales de la oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.


4. PALIOS EN LA TUMBA DE SAN PEDRO

Luego los palios son colocados en un cofre de plata sobre la tumba de San Pedro, en la que es conocida como el nicho de los palios.


Nicho de los Palios

El palio es una reliquia de contacto (tercer grado), por esto en el atardecer de la víspera de la fiesta de los Santos Apóstoles San Pedro y San Pablo, los nuevos palios son colocados sobre el sepulcro del Apóstol Pedro, debajo del altar mayor en la Basílica de San Pedro en Roma, exactamente en el llamado nicho de los palios. 

De esa manera, la gracia de las reliquias del Apóstol Pedro son transmitidos a los nuevos palios.




4. ENTREGA DE LOS PALIOS

Misa de los Apóstoles Pedro y Pablo

El 29 de Junio en la fiesta litúrgica de Pedro y Pablo son entregados los palios. El rito inicia con una procesión, acompañada por el canto ‘Tu es Petrus’ entonado por el coro de la Capilla Sixtina.

El santo Padre, los concelebrantes y los nuevos arzobispos -que son ubicados en primera fila de la basílica de San Pedro-, visten todos paramentos rojos.

Es costumbre, en ocasión de esta festividad, la presencia de una delegación del patriarcado ecuménico de Constantinopla, muchas veces incluso con la presencia misma del patriarca ortodoxo.

Los palios son llevados en procesión
desde el sepulcro de Pedro

En el intermedio de la ceremonia son llamados cada uno de los nuevos arzobispos y el Papa le impone el Palio sobre sus hombros. Cuando el papa no puede hacer la entrega personal de este paramento, lo realiza el cardenal protodiácono, el mismo que anuncia Urbi et Orbi (a la Ciudad y al Mundo) la elección de un nuevo papa.


AUDIENCIA CON LOS ARZOBISPOS

Al día siguiente de la entrega de los palios, el Papa recibe a los nuevos arzobispos con sus familiares, amigos y peregrinos diocesanos presentes en Roma, en una audiencia especial para expresar sus felicitaciones y recibir los agradecimientos de los arzobispos.


5. IMPOSICIÓN

Hasta el año 2014 el Papa (o en su defecto el cardenal Protodiácono) imponía el palio a los arzobispos metropolitanos, durante la fiesta de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo en la Basílica de San Pedro, como símbolo de fidelidad del Arzobispo al Sumo Pontífice.


Un nuncio imponiendo el palio a un arzobispo
en su propia catedral

El Papa Francisco en el 2015, varió la tradición de imponer personalmente los palios, los entregaba en un estuche para luego ser impuestos por los Nuncios en las propias sedes de los Arzobispos. Esta imposición se efectuó en la diócesis de pertenencia del Arzobispo en un segundo momento, en presencia de la Iglesia local y en particular de los obispos de las diócesis sufragáneas acompañados por sus fieles.

En enero de 2015, el papa Francisco anunció que a partir de la imposición prevista para ese año, ésta ya no se haría en Roma directamente por el papa, en vez, se impondría al arzobispo en su propia arquidiócesis, siendo los palios bendecidos con anterioridad por el sumo pontífice en las vísperas de las fiesta de Pedro y Pablo.


El Papa León XIV volvió a la tradición de los papas de imponer los Palios personalmente a los nuevos arzobispos metropolitanos. El primer retorno de esta costumbre tuvo lugar el 29 de junio del 2025 en la Basílica de San Pedro. 


HISTORIA DE LA INDUMENTARIA LITÚRGICA


El Palio y el anillo del
Papa Francisco
sobre la tumba de Pedro

Como hemos mencionado el palio es una banda estrecha de lana blanca cosida en forma circular y adornada con cruces, de la cual caen dos tiras cortas en sentido vertical, sobre el pecho y espalda; lo usan los arzobispos y algunos obispos como signo de autoridad y jurisdicción. 

Unos lo consideran insignia de origen imperial concedida al Papa; otros lo creen de origen puramente eclesiástico, nacido ya con la intención de que fuera insignia propia del Sumo Pontífice.

En el documento “Inter Eximina Episcopalis” de 1978, Pablo VI limitó el empleo de los palios al Papa y a los arzobispos metropolitanos. En 1984, Juan Pablo II decretó que los palios serían impuestos a los metropolitanos el 29 de junio.

La tradición de bendecir los corderos se cumple todos los años el 21 de enero, memoria litúrgica de Santa Inés, martirizada alrededor del año 305 y cuyo símbolo es un cordero. 



La santa está enterrada en la basílica que lleva su nombre en la vía Nomentana en Roma, lugar donde los corderos son bendecidos primero antes de ser presentados al Papa. Los palios son confeccionados por las religiosas Benedictinas de Santa Cecilia con la lana recién esquilada.



DISEÑO



Alfileres
de Juan XXIII

El palio lleva seis cruces negras para los Arzobispos y rojas para el Papa, cuatro de ellas en la banda circular y las otras dos en los extremos; se lleva sobre la la casulla, por encima, colgado de los hombros. 


El Palio lleva tres alfileres (acículas) que simbolizan los 3 clavos usados en la crucifixión de nuestro Señor. 

Las cruces donde son colocados estos alfileres son las que se encuentran debajo del cuello, en el hombro izquierdo y derecho, para soportarlos cada cruz posee pequeños lazos en los que se insertan y son llamados spilloni dal pallio en italiano; o aciculae en latín. 

La cabeza de estos alfileres o broches se adornan con piedras preciosas y siempre deben apuntar a la derecha desde el punto de vista del observador.

Broches o alfileres de palio

Algunos Padres de la Iglesia han visto en las cruces el recuerdo de la Cruz del Señor que el prelado debe llevar con mayor diligencia y amor.

Antiguamente se usó un palio mucho más grande, que Benedicto XVI volvió a utilizar al comienzo de su pontificado, y luego por comodidad regresó al corto.

En efecto el papa Benedicto XVI utilizó, desde el inicio de su pontificado hasta la fiesta de San Pedro y San Pablo del año 2008, un palio muy similar a los que se usaban antes del siglo X, con cinco cruces rojas que recuerdan las cinco llagas de Cristo. Sin embargo, debido a la incomodidad que constituía su uso para la función litúrgica, a instancias del nuevo maestro de ceremonias pontificias, Mons. Guido Marini, el papa cambió a la forma de palio "redondo" que se ha utilizado en Occidente los últimos siglos, más pequeño, pero a diferencia del de los arzobispos, este lleva cinco cruces rojas al igual que el Palio que usó desde el comienzo.
Tras usar la segunda versión del palio de Benedicto XVI por más de un año, el papa Francisco lo descontinuó y regreso al palio más tradicional usado por los predecesores recientes de Benedicto XVI.​

FOTOS


Bendición corderos, 21 enero


La tumba de San Pedro se encuentra debajo del altar Papal 


El cofre donde son guardados los palios

Tumba del Apóstol Pedro y el nicho de los palios


El Papa reza ante la tumba de San Pedro
Se pude observar su palio en el nicho









Palio a un arzobispo latino.


Palio (omophorion)
a un metropolitano oriental


El palio (omophorion)
de un metropolita oriental

Papa Francisco entregando el Palio



El papa Benedicto introdujo
en su escudo pontifical el Palio 






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